Los jóvenes somos la llave del futuro. Este futuro deseado sólo es posible si la juventud responde a las expectativas que se esperan. Por desgracia, estas expectativas no son correspondidas y aún peor, son rechazadas como si fueran perjudiciales y problemáticas. El aliento de la juventud española reside en los vicios, en los placeres e inevitablemente, en no hacer nada. No existe una meta porque no hay objetivos, y si no hay objetivos que alcanzar, no se encuentra un sentido a la vida. Ésta es la cruda realidad. Sin embargo, no todos los jóvenes son iguales y nos corresponde solucionar el problema. La causa merece la pena ya que ese futuro soñado por todos sólo es posible... con la ayuda de todos.
No se trata de ir por la calle de ir diciendo a la juventud que: "el futuro somos nosotros" o "lo que hagas ahora repercute en todos..." tenemos que provocar que la juventud cargue con su responsabilidad y haga mucho más fácil, más rápida y más productiva su aportación a la sociedad.